Lo que debes saber acerca de los cálculos renales

Son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro de los riñones. De manera habitual, puede existir cierta cantidad de sustancias como calcio, oxalato y ácido úrico que se cristalizan en la orina. Sin embargo, cuando su concentración es mayor a lo usual, se producen estas “piedras” que generan una serie de molestias.

De acuerdo a la Dra. Katherin Falck, médico general de HELP, si bien cualquier persona puede desarrollar cálculos renales, existen factores de riesgo tales como preexistencias, antecedentes familiares, ingesta baja de líquidos o deshidratación continúa, en especial en personas de climas cálidos.     

También pueden influir las dietas ricas en proteínas, sal y azúcares, padecer obesidad, haberse realizado cirugías bariátricas, enfermedades inflamatorias intestinales o diarrea crónica que pueden producir alteraciones en el metabolismo del calcio en la absorción de agua. Asimismo, pueden aumentar el riesgo las enfermedades propias del riñón o patologías metabólicas y endocrinas.

En general los cálculos renales son asintomáticos. No obstante, producen síntomas en dos circunstancias: cuando se desplaza a través de las vías urinarias, ya sea en los uréteres o las uretras que son canales estrechos, y cuando obstruye completamente la vía urinaria e impide el flujo de orina.

“Habitualmente aparece un dolor en la zona lumbar (espalda baja), de forma brusca que suele tener una irradiación hacia la parte baja del abdomen y también hacia la zona inguinal (entrepierna), en el caso de los hombres en la zona del escroto y en las mujeres hasta los genitales externos (labios mayores). También se asocian las molestias para orinar, orina con sangre, dolor muy intenso asociado a náuseas, vómitos y escalofríos”, señala la Dra. Falck.

El tratamiento depende de la sintomatología que se produce. “Si el cálculo no está causando molestias, ni obstrucción de las vías urinarias y tampoco está generando infecciones asociadas, probablemente no necesitemos tratarlos. Pero, si está produciendo infecciones urinarias a repetición, obstrucción total del flujo, causando dolor y no se logra eliminar el cálculo de forma espontánea, habría que proceder a alguna cirugía o procedimiento que nos permita destruir este cálculo y transformarlo en piedrecitas más pequeñas que se puedan eliminar por la orina. Pero, en general, los pacientes los expulsan  de manera espontánea tomando bastante líquido”, explica.

En cuanto a prevención, la profesional recomienda ingerir bastante líquido, alrededor de 2 litros diarios. Sin embargo, si la persona tiene antecedentes de enfermedad renal, debe consultar a su médico. De la misma manera, aconseja limitar la ingesta de sal y de proteínas de origen animal, como carne y huevo.