La conjuntivitis en los niños


La conjuntivitis es una afección ocular muy común en los niños de todas las edades, pero
que se da con mayor frecuencia en pequeños en edad preescolar que asisten a jardines
infantiles o salas cunas.
¿Por qué es más frecuente en los niños? Porque su conducto lagrimal es más estrecho que
el de los adultos, lo que favorece la proliferación de infecciones.
La conjuntivitis se produce por la inflamación de la conjuntiva, es decir, por la membrana
que envuelve el ojo y lo protege. Esta inflamación o irritación es causada por virus o
bacterias, sin embargo, también se produce por otros factores ambientales como
contaminación, humo, polvo, alergias o al estar en contacto con sustancias nocivas.
Tipos de conjuntivitis
Muchas personas ignoran que hay distintos tipos de conjuntivitis; uno de ellos requiere
incluso tratamiento antibiótico, así que siempre se debe poner atención a los síntomas.
Conjuntivitis viral: Causa picazón, ojos rojos y lagrimeo. Puedo darse en un solo ojo o en
ambos, pero se mejora por sí sola después de cinco o siete días.
Conjuntivitis bacteriana: Causa ojos rojos, picazón, en algunos casos dolor en los ojos y, se
presenta generalmente, con una secreción amarillenta y una leve hinchazón. Este tipo de
conjuntivitis requiere tratamiento con gotas antibióticas que deben ser recetadas por un
médico.
Conjuntivitis irritativa: Causa ojos rojos y llorosos generalmente al estar en contacto con
sustancias o elementos irritativos como la arena y el cloro.
Conjuntivitis alérgica: Generalmente se da al inicio de la primera y causa picazón, ojos
llorosos y rojos. Por lo general afecta ambos ojos y el tratamiento depende de la
intensidad, pues en algunos casos por tratamiento contra la alergia disminuye o elimina la
conjuntivitis.
Dentro de estos tipos, la más común en los niños es la conjuntivitis viral que se da mucho
en edad preescolar y escolar y que no necesita tratamiento. Sin embargo, son sumamente
contagiosas, basta que un menor se toque su ojo y después se apoye en un lugar para que
parte de la secreción quede ahí y exponga a otro niño al contagio.
Es por eso que la mayoría de los padres en estos casos se pregunta si enviar o no al niño
contagiado, ya que no sólo corre el riesgo de contagiar a otros sino que también de
mejorar y volverse a contagiar por la circulación permanente del virus.
Así que en estos casos, si existe la posibilidad, es dejar al niño en casa para que se pueda
mejorar sin problemas y para que no exponga a otros al virus. No obstante, es una

decisión que recae en los padres y en las políticas de salud del jardín o colegio al que
asista.
¿Cómo prevenir el contagio? Lavándose las manos con frecuencia, pues por lo general los
niños tienen a restregarse los ojos y es ahí donde puede contraer la infección, si es que
tocó algún objeto contaminado.
Recuerde siempre que ante cualquier duda o síntoma que le parezca extraño, consultar
con un médico pediatra es la mejor opción para confirmar o descartar algún otro
problema.