¿Has probado técnicas de relajación?

Su objetivo es desconectar el cuerpo y la mente, ayudando a reducir los síntomas del estrés y otros problemas de salud, lo cual permite disfrutar de una mejor calidad de vida.

Técnicas de relajación hay muchas, se pueden realizar acostado o sentado y puedes practicar solo o guiado, lo importante es hacerlas en un ambiente tranquilo, en silencio o con música suave. Dentro de los beneficios de practicarlas se encuentran: Disminuye la frecuencia cardíaca, presión arterial y respiratoria, ayuda a mantener normales los niveles de azúcar en la sangre, mejora la digestión, baja la actividad de las hormonas del estrés, reduce la tensión muscular y la fatiga, mejora la calidad del sueño, entre otros.

De acuerdo al Centro Nacional para la Salud Integral y Complementaria (NCCIH), son habilidades que deben ser practicadas de manera correcta y con frecuencia para así ser más efectivas. Sin embargo, hay que considerar que estas técnicas no reemplazan las terapias psicológicas o tratamientos médicos de ciertas enfermedades.

¿Cuáles son las más utilizadas?

Relajación muscular progresiva: Básicamente debes realizar respiraciones profundas y, a la vez, ir tensando lentamente grupos específicos de músculos para luego ir relajándolos.  Puedes comenzar por los dedos de los pies, pasar por las piernas, hasta finalmente llegar a la cabeza. Debes contraer los músculos por 10 segundos y relajarlos por otros 10.

Relajación autógena (Técnica de Shultz): Consiste en repetir frases en la mente que permiten que el cuerpo se sienta cálido, pesado y relajado. Se deben recitar de 6 a 8 veces expresiones como “mi brazo derecho se hace cada vez más pesado”, “mi brazo derecho está cálido”, “mi corazón late tranquilo y relajado”, “mi respiración es cada vez más calmada” o  “mi frente está fría”.

Visualización: En esta técnica debes imaginarte un lugar tranquilo y de tu agrado, y recorrerlo abriendo todos tus sentidos. Por ejemplo, piensa en un bosque, escucha el cantar de los pájaros y el sonido del río, siente la corteza de los árboles, huele las flores silvestres y observa sus colores.

Respiración: Existen diversas maneras de practicar este tipo de relajación. Una de ellas es poner una mano sobre el corazón y la otra sobre el estómago. Debes inhalar lentamente hasta sentir que el estómago se eleva. Luego debes aguantar la respiración y exhalar sin prisa, sintiendo descender el estómago. Concéntrate en cómo la respiración hace que estas dos zonas se muevan. Si las técnicas no funcionan, puedes seguir intentando con otra que te acomode como aromaterapia, musicoterapia, masajes, meditación, etc. En caso de que ningún método logre calmar tu estrés o te produzca sensación de malestar, suspende lo que estás haciendo y consulta con un profesional.