¿Cuáles son las señales de Alzheimer?

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa donde hay pérdida de la memoria, cambios de humor bruscos y dificultad para comunicarse. 

Según explica el Dr. Alfredo Labarca, especialista de Help, el Alzheimer “es un problema donde se olvidan las cosas que uno ha hecho o los lugares que ha visitado durante los últimos años o desde que empezó este síndrome”. 

La mayoría de los casos se producen por genética. Afecta a los adultos mayores, aunque también puede presentarse en menores de 60 años, algo que es muy poco común. 

Suele confundirse con demencia senil, término que el experto aclara que no existe. “El Alzheimer es un tipo de demencia, que provoca el deterioro de la memoria y de otras capacidades del razonamiento relacionadas con el lenguaje, la percepción o el juicio”, explica.

El Alzheimer se clasifica en tres etapas: 

1. Pre-demencia: Los pacientes no presentan ningún síntoma, pero la enfermedad ya se está desarrollando en el cerebro.

2. Deterioro cognitivo leve: La persona tiene problemas de memoria, pero aún así puede funcionar de manera independiente.

3. Alzheimer: La persona ya tiene demencia, por lo que necesita de otro para hacer su rutina diaria, como tomar una ducha o comer.

Los síntomas de Alzheimer son poco específicos, pero el Dr. Labarca advierte que se debe acudir al neurólogo si la persona comienza con:

  • Deterioro de la memoria como, por ejemplo, dificultad para recordar hechos o lugares
  • Dificultad para concentrarse, planificar o resolver problemas
  • Problemas para realizar tareas en casa o el trabajo
  • Dificultades visuales o de espacio, como calcular la distancia al conducir o perderse en un lugar
  • Problemas en el lenguaje como, por ejemplo, encontrar palabras para expresarse o tener un vocabulario reducido al hablar o escribir
  • Cambios de humor muy bruscos
  • Depresión
  • Mal juicio al tomar decisiones

Una vez que el paciente es diagnosticado, existen tratamientos para mejorar su calidad de vida, pero no curarán la enfermedad. “Lo mejor es educar a su entorno sobre esta enfermedad, explicarles qué hacer frente a situaciones de enojo y a cómo manejar los factores depresivos o del ánimo que se asocian a este síndrome”, finaliza.