Se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38,0°C medida axilar o más (lo que no constituye síntoma de emergencia necesariamente).

Fundamental realizar medidas no farmacológicas como: desabrigar, colocar paños húmedos tibios, evitar ambiente muy caluroso, ofrecer abundantes líquidos (agua) .
No administrar medicamentos antipiréticos sin conversar previamente con un médico.

Fiebre asociada a vómitos profusos incoercibles, confusión, cefalea intensa, rigidez de cuello y/o nuca, convulsiones o mala respuesta a medicamentos antipiréticos en dosis adecuada.

Mucosidad blanca o transparente sin gran compromiso del estado general, puede o no presentar fiebre, pero ésta en general no es elevada (menor de 38,5°C). La tos es escasa.
Su duración, generalmente, no es mayor a 7 días.
En menores de un año suele aparecer rechazo a la alimentación y sueño interrumpido.

Favorecer la ingesta de líquidos.
No forzar la alimentación.
Aseo de fosas nasales con suero fisiológico.
No automedicarse con descongestionantes sin previa conversación con un médico.
Observar la evolución del cuadro.
Consultar al médico en caso de cualquier cambio dentro de lo descrito anteriormente.

En función de la cuantía y/o síntomas asociados, pudiesen constituir una situación de emergencia, es fundamental preguntar y conversar con profesionales de la salud para evaluar la situación.

De no estar asociado a síntomas sugerentes de emergencia, se deben concentrar los esfuerzos en mantener la hidratación del paciente, para lo que se deben administrar vía oral, sales de hidratación oral y/o alguna bebida isotónica (se venden en el mercado), de manera fraccionada (cada 5 minutos) y en volúmenes pequeños (cucharaditas) de preferencia fríos.
Evitar ingesta de grandes volúmenes muy rápido, pues posiblemente serán vomitados a la brevedad por el paciente.
Hay que tener en cuenta que, en general, mientras menor sea un niño, más fácil es que se deshidrate.

En función de la cuantía y /o síntomas asociados, pudiesen constituir una situación de emergencia.
Es fundamental preguntar y conversar con profesionales de la salud para evaluar la situación.

De no estar asociada la diarrea a síntomas sugerentes de emergencia, se deben concentrar los esfuerzos en mantener la hidratación del paciente. Para esto se deben administrar vía oral , sales de hidratación oral, y/o algunas bebidas isotónicas que se venden en el mercado; de no existir vómitos asociados, estos se pueden ingerir en volúmenes de 100 a 200 cc. luego de cada vez que elimine deposiciones diarréicas.
Si está asociada a vómitos debe administrase líquido de manera fraccionada (cada 5 minutos) y en volúmenes pequeños (cucharaditas) de preferencia fríos.
Evitar ingesta de grandes volúmenes muy rápido, pues posiblemente serán vomitados a la brevedad por el paciente.
En general un paciente que presenta diarrea asociada a vómitos presenta mayor riesgo de deshidratación, por lo que se sugiere conversar con un médico.

Si bien las crisis de llanto suelen ser una situación que genera gran alarma y desesperación en los padres, no necesariamente se debe a una situación de emergencia. Lo fundamental es evaluar si:
-El menor tiene sus necesidades básicas satisfechas (abrigo, hambre, muda y vestimenta que no lo incomode).
-Hay situaciones asociadas que pudiesen orientarnos al origen del llanto (fiebre, lesiones de piel, que señale en forma sistemática un oído, antecedentes de algún trauma importante en las ultimas 48 horas, etc).
-Se calma total o parcialmente con actividades que habitualmente son de su agrado. Ejemplos: Sacarlo de su cuna, jugar con él o pasarle su juguete favorito.

Si el paciente no se calma a pesar que lo hemos distraído, asegurado sus necesidades básicas y no detectamos algún otro síntoma que pudiese explicar el origen del llanto, es el momento de contactarse con personal de salud. Nunca medicarlo sin la asesoría de expertos.
En caso de que el menor sí se calme, se vea en buenas condiciones generales y no haya otros síntomas asociados, se debe mantener una cuidada observación del menor y contactarse con personal de salud ante algún cambio en el estado del menor.

Este síntoma, suele generar crisis de llanto en los niños por el fuerte dolor que significa, el que es importante calmarlo, para lo que se debe:
Apoyar el oído que presenta dolor sobre una superficie tibia, cuidando no quemar la piel.
La mayoría de estos dolores son absolutamente controlables con la administración de un analgésico vía oral, por lo que recomendamos contactarse con personal de salud a la brevedad.
Jamás aplicar aire caliente con secador de pelo, ni humo de cigarrillo u otros.
Observar que otros síntomas asociados existen, pues estos determinarán la conducta a seguir luego de las indicaciones iniciales para calmar el dolor.

Es fundamental conocer las características de dolor abdominal, síntomas asociados , tiempo de evolución del dolor y antecedentes personales, como para poder definir si podemos estar frente a una emergencia médica o no.
No se automedique.
El médico está capacitado para poder detectar dolores abdominales que pudiesen constituir una emergencia médica. Ejemplo: dolor persistente, tiempo de evolución mayor a 8 horas asociado a gran compromiso del estado general, sudoración y/o palidez.
Contacte a personal de salud para que pueda orientarlo.

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