Cuide su salud aprendiendo sobre la contaminación intradomiciliaria


Con las bajas temperaturas que se registran durante estos meses del año, la gran mayoría de las personas recurre a la calefacción para poder capear los intensos fríos. Sin embargo, si bien éstas proporcionan calor, también son responsables de la contaminación intradomiciliaria, uno de los principales causantes de enfermedades respiratorias.

¿En qué consiste este silencioso mal? La contaminación intradomiciliaria es toda emisión de substancias y/o compuestos dentro de las casas, que puedan afectar la salud de las personas que habitan en ellas.

Es importante dimensionar los riesgos que conllevan para la salud, ya que puede llegar a ser más dañina que la contaminación ambiental. Esto, porque el aire atmosférico se difunde y distribuye en forma más homogénea, afectando en forma más o menos similar a los miembros de una comunidad, sin embargo, no ocurre lo mismo con el aire intradomiciliario, pues su calidad está vinculada al nivel socioeconómico de los moradores.

Las personas más afectadas por la contaminación intradomiciliaria son quienes pasan la mayor parte de su tiempo es espacios cerrados, es decir, los niños menores de dos años de edad, los ancianos y los enfermos.

La calidad del aire intradomiciliario depende de muchos factores, entre ellos, de los hábitos de los moradores, de su nivel socioeconómico, de la ventilación y de la remoción de los contaminantes.

En este sentido, las principales fuentes de contaminación del aire intradomiciliario son:

• El tabaquismo
• La quema inadecuada de combustibles
• La convivencia y el hacinamiento
• La cohabitación con animales domésticos.

En términos de emisión, los contaminantes pueden clasificarse en:

• Químicos: Monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno ( NO2) y material particulado (PM), este último es polvo en suspensión compuesto por partículas sólidas y líquidas que se encuentran suspendidas en el aire, la mayor parte de las cuales supone un peligro, pues contiene polvo, polen, hollín, humo y pequeñas gotas.
También están los componentes orgánicos volátiles, que se utilizan en productos de limpieza y desinfección como los plaguicidas, insecticidas, solventes, pinturas y productos de limpieza.
• Biológicos: Los agentes biológicos son habitualmente microscópicos, por ejemplo, los virus, bacterias, hongos y protozoos. También pueden ser insectos (polillas, pulgas, cucarachas), ácaros y polen.
• Minerales: Plomo, mercurio, radón, asbesto, presentes en distintos materiales como pinturas, pilas, entre otros elementos.

No obstante, el humo del tabaco ambiental es el principal componente de la contaminación intradomiciliaria.

Los efectos sobre la salud

Los efectos que la contaminación intradomiciliaria tenga sobre la salud depende de varios factores: Predisposición personal, enfermedades crónica, tipo de contaminante, tiempo de exposición al contaminante, concentración del contaminante y mezclas que se puedan generar.

No obstante, en niveles peligrosos puede producir: Náuseas, dolores de cabeza, problemas bronquiales, neumonitis, reacciones alérgicas, irritación de las mucosas, reacciones tipo asmáticas, enfermedades cardíacas y hasta muerte por asfixia.

Pero, ¿qué riesgos conlleva los principales responsables de la contaminación intradomiciliaria?

• El CO es un gas incoloro, inodoro e insípido y, por lo tanto, doblemente peligroso, porque la persona no se da cuenta que se está intoxicando.
Sus fuentes intradomiciliarias son el humo del tabaco, los calefonts a gas mal ventilados (principal causa de intoxicación letal por CO en Chile), estufas a gas, estufas y chimeneas a leña y estufas a parafina.
El principal efecto de del CO sobre las personas es la disminución de la capacidad de oxigenación a nivel pulmonar y celular. Este gas, en elevadas concentraciones, puede causar cefalea, vómitos, compromiso de conciencia progresivo e incluso la muerte por hipoxia.
• El SO2 proviene especialmente de las estufas a parafina; reduce la función pulmonar, irrita las vías respiratorias y produce obstrucción bronquial e hipersecreción bronquial, afectando especialmente a las personas que tienen enfermedades como asma bronquial y enfermedad bronquial crónica, comprometiendo especialmente a niños y adultos mayores.
• El NO2: su principal fuente intradomiciliaria es la combustión de artefactos domésticos a gas o parafina; produce los mismos efectos que el SO2.
• Material particulado (PM): Es la mezcla de pequeños componentes sólidos y líquidos, tales como ácidos, metales y polvo; resulta del humo del cigarrillo y del uso de los combustibles de biomasa a interior de las viviendas.
Los efectos sobre la salud están directamente relacionados con el tamaño de las partículas: Las que tienen un diámetro superior a 10 micrones se denominan “no respirables”, ya que no son capaces de entrar al sistema respiratorio; las partículas con un diámetro igual o inferior a 10 micrones se consideran como “respirables” y son las más dañinas, pudiendo llegar a los alvéolos pulmonares y la sangre, si es que su diámetro es inferior a 2.5 micrones (PM fino).
• El humo del tabaco es el principal componente de la contaminación intradomiciliaria; las consecuencias de la exposición al humo del tabaco en el domicilio son múltiples tanto en niños como en adultos.
En los niños aumenta la ocurrencia de infecciones respiratorias bajas, también aumenta el riesgo de desarrollar otitis media y/o muerte súbita. En los adultos aumenta el riesgo de cáncer pulmonar e isquemia coronaria en la edad adulta.
• Humo de la combustión de leña: Genera partículas extrafinas lo que les permite traspasar fácilmente la barrera mucociliar, depositarse en bronquíolos y alvéolos y pasar directamente a la sangre, produciendo una respuesta inflamatoria sistémica; además pueden generar cambios genéticos (mutaciones).

Por esto es importante prevenir adoptando las siguientes recomendaciones:

• Ventilar diariamente la casa aunque esté en pleno invierno.
• Mantener en buen estado la cocina, calefont y estufas.
• Utilizar estufas que contaminen poco y hacerles mantenimiento en forma periódica.
• Utilizar la mínima calefacción para conservar una temperatura adecuada (entre 19 y 22°C);
Si la calefacción está muy fuerte y no se ventila, se produce condensación en los vidrios y aparecen hongos en el hogar, los que pueden afectar las vías respiratorias, especialmente en personas alérgicas y en los asmáticos.
• No fumar en lugares cerrados. El humo del cigarrillo es más dañino que el contaminante emitido por un calefactor de combustión.
• No levantar polvo al hacer el aseo, para eso es recomendable utilizar un paño húmedo para sacudir.
• Evitar el exceso de vapor. Por ejemplo, ventilando la cocina mientras se preparan los alimentos.
• Evitar mantener mascotas al interior de la casa.

¿Sirve tener un purificador de aire?

Un purificador de aire es un dispositivo que elimina los elementos contaminantes tales como tóxicos, humo y partículas presentes y/o suspendidas en el aire.

Al igual que otros aparatos para regular el aire, su funcionamiento es sencillo. Capta el aire del ambiente mediante un ventilador y lo pasa por un potente filtro que atrapa las partículas nocivas, humos y otras impurezas.

Sin embargo, hasta ahora no está comprobado que estos equipos remuevan adecuadamente todos los elementos dañinos presentes. De hecho, los especialistas afirman que ningún sistema de purificación disponible actualmente puede remover efectivamente todos los contaminantes en un espacio interior.