Cuando los menores comienzan a crecer, todo les llama la atención. Por eso hay que estar alerta y poner especial atención con lo que se deja a su alcance.
*Texto revisado y preparado en conjunto con la Doctora Marta Zamora, médico pediatra de Help para Facemamá.com
Muchas lesiones sufridas por niños muy pequeños se deben a que padres y otros mayores a su cargo desconocen las características propias de sus edades. Es fundamental conocer y comprender los comportamientos de los pequeños para poder anticipar y prevenir los riesgos de accidentes, además de educarlos con ese fin desde temprano.
Por ejemplo, los niños entre 1 y 2 años son muy curiosos, todo lo quieren tocar y lo llevan a la boca, les atraen mucho los objetos que sobresalen, los huecos, las hendiduras y los enchufes. Por ello, los exploran e intentan introducir cuerpos extraños en sus orificios (nariz, boca, oídos). La adquisición de habilidades como caminar, trepar, correr o saltar los ponen en riesgo de presentar caídas, heridas, vertimientos de líquidos peligrosos y otros.
A los 3 años los niños son muy autónomos, pero aún no saben reconocer los peligros. Les gusta imitar a los adultos pero no pueden asumir ciertas responsabilidades como salir a la calle, quedarse solos en casa o acompañar a hermanos menores. No son capaces de conocer y poner en práctica las normas de seguridad.
A los 4 y 5 años desarrollan una gran confianza en sí mismos, que los impulsa hacia situaciones peligrosas por su inexperiencia e inmadurez. Aparentan gran autonomía y responsabilidad, pero los adultos no deben confiarse demasiado en ese sentido, ya que los pequeños pueden cambiar súbitamente de la atención de un juego seguro a una situación de riesgo.
El hogar es donde mayoritariamente ocurren las lesiones de los niños menores, siendo atribuida esta mayor frecuencia de accidentes a la falta de vigilancia, la falta de autoridad de los padres, la ausencia de orden doméstico o las condiciones de la casa, entre otros factores.
Por todo esto, es importantísimo que acondiciones la casa para que tu bebé esté fuera de peligro y pueda echar a andar y explorar el muevo mundo que lo espera. Puertas, ventanas, muebles, el baño, elementos de cocina, enchufes, todo puede ser un eventual peligro para tu hijo(a), así que manos a la obra y haz que tu casa sea el lugar más seguro para tu bebé.
La cuna
Evita los móviles y juguetes que estén colgados sobre ella. También retira los paragolpes que cubren los barrotes para que el bebé no se suba a ellos y pon el colchón lo más abajo posible. Mantén siempre la baranda de la cuna levantada y bien asegurada, más aún cuando no hay nadie en la habitación.
Puertas y ventanas
En las puertas, cerciórate que tengan bisagras de seguridad para que no puedan abrirse o cerrarse de golpe, así protegerás los dedos del bebé. Bloquea cualquier acceso hacia los balcones con llaves o pestillos en alto.
En el caso de las puertas de vidrio, deben tener un film para que no se rompan. Colócales un adhesivo de colores vivos para evitar que el niño choque contra ellas.
En las ventanas, ata los cordones de las cortinas o persianas para prevenir que tu hijo se ahorque, como también intenta mantenerlo alejado de las ventanas abiertas. Además, cierra o coloca una rejilla transparente sobre aquellas ventanas que están en un segundo piso y puedan ser alcanzadas por él.
Escaleras
Es aconsejable colocar una puerta o baranda tipo reja para evitar que tu bebé pueda subir o bajar peldaños autónomamente, es decir, sin la vigilancia de un adulto. Coloca además tiras antideslizantes en los peldaños. Las barandales deben tener 90 cm. de altura como mínimo para que el pequeño no pueda saltarlos; y entre los barrote, una distancia de seguridad de 10 cm. para prevenir que éste meta su cabeza. No coloques muebles de baja altura junto a las ventanas o barandales de las escaleras.
Sujeta las alfombras al suelo con fijadores especiales. No escondas cables debajo de éstas, el pequeño podría tirarlos o morderlos.
Elementos con electricidad
Cubre todos los enchufes con protectores de seguridad o con muebles. Mantén los aparatos eléctricos pequeños desconectados y fuera del alcance del infante. Evita que tu bebé se acerque a calefactores, ya sean eléctricos como también estufas a gas, para prevenir posibles quemaduras.
Bebé siempre acompañado
No dejes solo al bebé cuando toma su mamadera, ni tampoco cuando se encuentra en una cama o sofá, silla, mudador, mesa o en cualquier otro lugar de donde se pueda caer. No permitas que trepe sin vigilancia estos lugares. Respecto a las sillas altas para comer, fíjate que sean fuertes y estables, con una base ancha y correa de seguridad.
Por otro lado, evita los pisos encerados o resbaladizos, ya que pueden generar caídas. No dejes a su alcance objetos pequeños que pueda llevarse a la boca y atragantarse, por ello, pon atención con los adornos.
Muebles asegurados
Instala protectores en las esquinas y orillas de los muebles. Fija bien a la pared aquellos que son posibles de volcar, como estantes y armarios. Mantén los aparatos electrónicos, como equipo de música o televisor, sobre muebles bajos y firmes, empújalos lo más atrás posible. Tampoco los dejes sobre una mesa con ruedas, porque si se desplaza, se le pueden caer encima al bebé.
El televisor debe estar situado en un mueble bajo, bien centrado. En el reproductor de DVD hay que poner una tapa protectora para que el pequeño no pueda meter su mano.
Las lámparas de pie consérvalas alejadas de su alcance. Y en la mesa, no uses paños ni manteles, porque el niño puede tirar de ellos.
En el dormitorio de los padres
Debes tener cuidado con las bolas de naftalina o aromatizantes del clóset. Puede llevárselos a la boca o intoxicarse.
Coloca cierres de seguridad en armarios y cómodas. Deja con llave los lugares donde guardes anillos o medicamentos.
Ten cuidado con los perfumes y artículos de belleza, no los dejes al alcance del bebé.
Prohibido entrar a la cocina
Intenta que tu hijo no entre a la cocina, menos solo. Guarda los cuchillos, vajilla, ollas pesadas y artículos peligrosos bajo llave o fuera de su alcance. También instala seguros en aquellos gabinetes y cajones que tengan objetos filosos, puntiagudos o peligrosos. Los tarros de basura déjalos en lugares inaccesibles para el pequeño. No guardes los productos de limpieza en un mueble bajo y accesible para el niño. Instala dispositivos en los cajones de los cubiertos para impedir que los abra.
Mantén el hervidor lo más lejos posible del bebé, al igual que estufas, planchas, encendedores, fósforos y todo lo que pueda quemar. Los electrodomésticos de menor tamaño como la cafetera, tostadora o batidora, deben permanecer desconectados y ordenados al fondo del mesón de la cocina, donde el pequeño no pueda alcanzarlos.
No cargues al bebé cuando estas cocinando, voltea hacia atrás los mangos de ollas, sartenes y asegura bien la puerta del horno. Mientras tienes a tu hijo en brazos, no sostengas comidas o bebidas calientes y siempre déjalas fuera de su alcance, sin ponerlas nunca cerca de la orilla de una mesa. En esta, tampoco coloques manteles largos, el pequeño podría colgarse de ellos y volcar sobre él todos los objetos que se encuentren sobre ésta.
Mantén cerradas las puertas de la lavadora, lavavajillas y el refrigerador. En este último, no coloques imanes pequeños, si se los mete a la boca, podría tragárselos o atragantarse con ellos. Si la puerta del horno emite calor, coloca sobre ella una mampara. Esto evitará que sufra quemaduras.
Ojo con las intoxicaciones
Las sustancias venenosas también acarrean peligros, más aún para tu niño que no conoce lo que es bueno o malo. Por esto, revisa toda tu casa y guarda bajo llave o en un lugar fuera de su alcance todos aquellos productos de limpieza, medicamentos, maquillaje, perfumes, que pueden resultar tóxicos y hasta letales. Además, no debes dejar jamás los productos líquidos tóxicos (cloro, detergentes, entre otros) en envases de bebidas, ya que puede confundir a tu hijo.
Asimismo, es importante que no le digas a tu bebé que el remedio que se tiene que tomar es rico o que es como un dulce, pues el pequeño después puede querer buscar y tomar cualquier medicamento pensando que es algo apetitoso.
Es fundamental hablar con el menor para indicarle que no debe comer ni tomar cualquier cosa, ya que puede causarle daño.
Finalmente, siempre ten a mano aquellos teléfonos de emergencia (pegados en el refrigerador o la pared) y en caso de algún problema sigue las instrucciones que vienen escritas en los envases, mantén la calma y control de la situación. Y ten presente que existe una entidad que te puede ayudar en caso de ser necesario, es el Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica de Chile (CITUC), su teléfono de urgencia es 02 6353800.
Juguetes
Por otro lado, los juguetes también pueden llegar a ser un enemigo para tu bebé, si no poseen las normas o no se ajustan a su edad. Pero debes tener en cuenta que estos siempre deben estar bien ajustados, además de no poseer elementos pequeños que puedan ser ingeridos por el niño. Asegúrate que el juguete sea liviano, por si cae sobre él. Como también que no posea cordones o cintas que puedan ser enredadas en su cuello.
Atentos con el agua
El agua a veces ha pasado a ser un peligro para los infantes, más cuando hay una piscina, tina, inodoro o recipiente de agua al libre alcance del bebé. Nunca lo dejes solo e instala, en el caso de las piscinas, una reja que sea lo bastante alta como para que tu hijo no pueda subir.
Asegúrate de no dejar agua en baldes u otros recipientes, porque este puede ser volcado en sus cuerpos. En la tina instala tapetes antideslizantes y un soporte para que tu bebé se siente. Y en el caso del inodoro, mantén a tu hijo fuera de su alcance para prevenir un posible ahogo. Nunca olvides que los niños pueden trepar con alguna silla para lograr su objetivo.
Mantén siempre la puerta del baño cerrada y evita utilizar el seguro interior para prevenir que el pequeño se quede encerrado. Tapa todos los enchufes con dispositivos de seguridad.
Saca la basura todos los días para que el pequeño no trajine en ella. El botiquín déjalo en la pieza y bajo llave. No dejes utensilios cortantes en el lavamanos y no coloques bancos cerca, tu pequeño podría subirse y alcanzarlos. Retira champús, jabones, geles, espumas y demás productos de higiene del borde de la tina o del piso de la ducha para evitar que las ingiera.
Usa una bañera adecuada para la edad del pequeño. Si es bebé, no la llenes más de cinco centímetros, con más cantidad podría ahogarse. Comprueba la temperatura del agua con el dorso de la mano o el codo antes de introducir al niño para bañarlo.
Corre hacia un lado la cortina, pues si se agarra de ella podría desprenderse y caérsele encima con la barra incluida. Cuando salga de la tina colócale zapatos de baño para evitar que resbale por la humedad.
Guarda el secador de pelo y la máquina depiladora en un mueble después de su uso, jamás los dejes enchufados. Instala trabas de seguridad en la tapa del inodoro para que el pequeño no pueda asomarse y caer dentro. Cuando el pequeño comience a ir al baño solito, coloca un soporte especial de modo que el diámetro sea menor
No dejes nunca a tu bebé sólo mientras se baña, si necesitas hacer algo, cúbrelo con una toalla y llévalo contigo.
En el patio
Jugar al aire libre podría conllevar a que tu pequeño pueda ser mordido por un perro. Por ello, te recomendamos que mantengas al animal siempre con su correa y lugar establecido. Si sus vecinos también cuentan con mascotas, pídales que las controlen y no anden sueltas.
En el caso de los perros, lo ideal es que cuenten con todas sus vacunas. Además, es bueno enseñarle a los pequeños que no deben molestar al animal cuando come o duerme. Tampoco debes permitirle acercarse a perros extraños, ni mantenerlo sólo junto a uno.
Dejar lo más seguro posible el hogar es una dura tarea, pero es absolutamente necesaria. Estos son sólo algunos consejos, pero a medida que vas conociendo los pasos de tu bebé, te darás cuenta que quedan más cuidados que tomar. Lo más importante es dejar que tu hijo comience a explorar, pero siempre en compañía de un adulto.
Fuente: HELP
si me puede ayudar porfavor a proporcionarme informacion sobre los barandales de seguridad como:
la historia del barandal de seguridad para bebe
como esta hecho el barandal de seguridad para bebe
para que sirve el barandal de seguridad para bebe
etc.
Hola Alicia,
Los barandales de seguridad están diseñados para evitar que los niños se caigan de la cama mientras duermen. Hay de varios materiales, metálicos, de madera, plástico e incluso unas sabanillas con un cilindro inflable a cada lado de la cama. La idea es que se elija uno dependiendo de la edad y cama del niño para evitar caidas de mayor altura cuando éste se despierte, por lo tanto se debe evaluar segùn la condición de cada caso.
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