Más de 800 muertos, dos millones de damnificados y 500 mil viviendas destruidas son sólo algunas de las cifras que reflejan el daño causado por el terremoto que azotó a la zona centro y sur de nuestro país el pasado 27 de febrero.
El sismo se desató a las 03.36 horas, tuvo una intensidad de 8,8 grados en la escala de Richter y según los expertos fue 50 veces más potente que el que devastó a Haití el pasado 12 de enero.
Las regiones más afectadas fueron la Séptima y Octava, donde se concentran casi el 90% de las muertes, incluyendo las 300 personas que fueron arrasadas por olas de más de 20 metros que golpearon la bahía de Constitución, cubriendo completamente la Isla Orrego y borrándola del mapa.
Por otro lado, en la zona de desastre se han desplegado fuerzas del ejército, quienes están a cargo de controlar el orden y mantener la seguridad de la población que se encuentra enfrentada a la escasez de necesidades básicas como el agua y la falta de alimento. Para disminuir estos efectos ha sido muy importante la ayuda que ha llegado a la zona del desastre con el correr de los días.